... Y fuego se quedó sin amiga.
En todos los juegos, en todas las situaciones que implican una apuesta, una subasta, oferta y demanda, es siempre así: tienes que superar lo ya ofrecido.
Tienes que sopesar el valor de cada cosa, y calcular la conveniencia de cada opción diferente.
Me han sopesado mal.
Creo que fallaron los cálculos.
Me he hecho daño.
Y ya no quiero jugar más.
Porque yo lo valgo.
jueves, 13 de marzo de 2008
martes, 11 de marzo de 2008
XV Centenário do Kuarenta
Han sido dos semanas sin parar. Que si la obra de la azotea, que si el Centenario...
Las obras ayudaban a ensuciar lo que íbamos limpiando. Casi una tonelada de madera, subirla al quinto piso, cortarla, tratarla, montar los techos de los dos cuartos, de la entrada y de la buhardilla, pintarlos todos...
Y lo conseguimos. El día seis terminamos las obras, el día siete lo limpiamos todo, todito, todo y comenzamos a cocinar, para el día ocho poder recibir a la gente en una casa acogedora, limpinha y llena de comida!
Qué es un centenario? Es el cumpleaños de una casa república. Dicen que vivir un año aquí es como vivir cien en cualquier otro lado. El día del centenario viene la gente que ya vivió en esta casa, es una fiesta para los antiguos.
El sábado se juntaron aquí varias generaciones. Llegaron a la hora de comer, pasamos el día conversando, a ver quién es la nueva, cómo se porta, qué hace aquí...
El jueves pasado Sérgio y yo recorrimos las otras veinticinco repúblicas para convidarlas. Dos de cada casa para cenar, y el resto, a partir de la media noche, para festejar.
Las noticias vuelan en Coimbra, y en poco tiempo todos los estudiantes saben que hay centenario (es decir, comida y bebida gratis) en alguna de las casas, y aquí acabaron todos...
Lo bonito, el día siguiente. Despertar resacosa, ver las paredes que tres días antes pintaste de blanco nuclear chorreando vino tinto, el suelo encharcado, botellas de cerveza vacías en los sitios más inimaginables, lavar los platos y los cacharros
de cocina, traer los muebles que llevamos a casa
de los vecinos... En fin, rehacer lo que habíamos
hecho hasta ese día...
Lo bonito? En estos quince días he ganado más confianza con mis compis que en todos los meses que frecuento la casa. Serrar, pintar, barrer, cocinar codo con codo tantos días seguidos hacen que te conozcas, sí o sí.
Fue una fiesta bonita, bonita la hicimos y bonita la vivimos. Fue bonito el antes y el después, fue bonito el momento y bonito queda el recuerdo.
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