Viernes noche, el primero que paso en mi pueblo desde que llegué. Y trabajo.
Paso la noche junto a una cama de hospital. Entro a las nueve de la noche y salgo a las ocho y media de la mañana.
El señor por mí acompañado y su compañero de habitación llevan alguna década jubilados.
A uno van a amputarle la pierna y el otro mea a través de un tubo en una bolsa de plástico.
Cada uno cree que está peor que el otro. “Sin pierna puedes hacer tu vida normal, aunque sentado” “Pues yo prefiero ir con una bolsa colgando del costado, pero pudiendo caminar” “¿De qué me sirve tener las dos piernas si no tengo riñones?” “¿De qué me sirve a mí tener riñones para orinar, si sin pierna no podré ir al baño cuando se me antoje?”
Éstas podrían ser frases de una misma conversación, pero no es así.
Estos señores, cama con cama, misma habitación, mismo hospital, habitan planetas diferentes. Cada cual está en su plano de realidad.
Intercambian reflexiones y sentires, pero el receptor es incapaz de captar el mensaje fundamental, ese mensaje fundamental que tampoco se ve capaz de emitir.
No conversan. Sólo hacen como que hablan.
Llevan varios días así, y yo les entiendo. Disimular entendimiento debe ser agotador.
Cuando yo llego, están tan cansados que a las diez en punto me piden que apague la tele, la luz y el aire acondicionado. Si Murcia a finales de julio ya implica calor per se, ¿para qué hablar de calor en una murciana habitación de hospital?
Duermen. Yo leo a la luz de mi móvil.
Viernes noche. Ideal para decirle a Cris, vía SMS, lo mucho que le quiero.
Cris está en Malta. Este viernes noche está en una fiesta de artistas con la gente bien de Valletta. Él no necesita el idioma para demostrar que es una persona muy interesante, digna de determinados círculos.
Salva me da un toque. Él anda de campamento por la Sierra de María. Este viernes noche, Día del Indio, Salvica es el hechicero de la tribu, que junto a los demás miembros del Consejo han de asignarle su Tótem a cada candidato.
De Juan no sé nada este viernes noche, salvo que está en Águilas. Seguramente estará jugando al paddle con sus primos, o cenando en su terraza, para no perder de vista el mar.
Y Violeta… Ella está en Joao Pessoa, Brasil. No sé qué hará ahora mismo, más teniendo en cuenta que para ella es viernes, pero no noche. De lo que sí estoy segura es de que lo estará aprovechando bien, ya que es uno de sus últimos viernes allí.
Cada uno de nosotros está en la parte del mundo que le ha acogido. Cada uno de nosotros está adaptado al rol que le ha tocado adoptar.
Pero este viernes noche he citado a mis amigos en esta habitación de hospital. El clima tropical, para que Viole no añore sus Brasiles. El mar de luces que veo desde mi ventana está ahí para ser observado por Juan. El silencio es el que necesita el Hechicero para su concentración, y todos nosotros, gente bien, somos el círculo perfecto para que Cris pueda divagar en un idioma que controle.
A los señores “SinPierna” y “SinRiñón” no les importa, no les molestamos, porque ellos no están aquí.
A uno se le ha visto corriendo, corriendo sin parar. Corre por los pasillos, sube y baja las escaleras, corre tras las enfermeras, persigue a los médicos que quieren cortarle su pierna.
El otro está en lo alto de una cascada, pene en mano, meando al mundo desde su palco de rocas, rocas que no pudieron con él, ni con sus riñones.
Y yo, yo leo, viajo y me dejo querer a la luz de mi móvil, este viernes por la noche.
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3 comentarios:
Hola mi niña...
Ya tienes otro "adicto" a tu neonato blog.
Te enviaré alguna fotico y alguna de mis paranoias para que, si lo estimas, las compartas con el resto de adicto.
Besicos.
Desi
Mándame fotos, mándame textos, mándame lejos... Lo que mandes será recibido como agüita de Tajo (¿o era de mayo?).
Siempre es un placer que te cruces en mi vida.
Gracias mil, primor.
¿Besos? ¡Besos!
Rectificar es de sabios...
Mi Salvica no es el Hechicero, que es LuisDo, mi Salvica, no podía ser de otra manera, es el Gran Jefe de la tribu.
Perdón a los implicados, y muchísimas gracias al Gilwell por hacernos un huequito a mí y a mi carro de la compra. "Saca un kilo de peras, por favor!"
Mua!
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