Me vais a perdonar la petardada, pero llevo todo el finde pensando en lo afortunadas que sois, personitas mías.
He estado en la Serra da Lousã. Está a una horita en comboio (tren) de Coimbra, aunque sólo son 28km.
Desde Lousã se empieza una ruta bellísima que pasa por unas piscinas fluviales, treinta millones de ermitas (ermita más, ermita menos) y unas aldeítas de cuento: Talasnar, Vaqueirinho y Catarredor.
El primero impacta por eso mismo, por ser el primero, y por la magia que encierra en sus pasillos de piedra. Al llegar al segundo nos recibió la "comisión de jipis bebiendo cerveza en la plaza de su pueblo y quiénes son los guiris estos que vienen a perturbar nuestra paz", muy majos ellos. Allí nos dimos cuenta de que Talasnar es mucho más turístico y que es lo más chic de la sierra. Destacar que el bar de Vaqueirinho se llama "O fim do Mundo"
Entre Lousã y Catarredor sólo hay 9km, pero son casi como si fuesen de Coimbra: sempre a subir. La cuesta de Haza Grande se queda en mantillas comparada con lo que yo he subido. Vi la cara interna de mis pulmones cuando los eché.
Llegamos a Catarredor a las 20'30, con la última claridad del día. Vimos el porche estupendísimo del Fantasía, el bareto de la aldea, y nos tiramos en plancha a los bancos.
Luis y Miguel, ambos portugueses, ambos guías maravillosos (obrigadinha!) nos metieron a empujones al bar. Nos resistimos a subir las escaleras, porque sólo eso faltaba, subir por subir habiendo mesas abajo, pero cual fue nuestra sorpresa al ver los sofás que nos esperaban en el piso de arriba! De película.
Nos dijeron que había fiesta. Nosotros éramos 7, había otros 4 chavalitos jóvenes de visita y seis habitantes de la aldea. La fiesta era un cacho de rave que ya quisieran algunas...
Las raves portuguesas son punteras en emplazamiento, las dos en las que he estado han sido en sitios en los que me encantaría vivir con vosotras, están al último detalle en el aspecto técnico y se curran mucho la ambientación (me dicen que todo es muy trance, y seguramente será). Lo que falla es el ambiente. Qué tristes están los que van a esos sitios tan bonitos a esas fiestas tan curradas... Angelicos, ir hasta allá pa sufrir ná más...
Vosotras os preguntaréis porqué os considero tan afortunadas.
Pues porque desde que llegué aquí, todo lo que he visto, vivido, bebido y disfrutado lo he echo echándoos un montón de menos.
Uso vuestros ojos para ver si el camino es bueno para la bici, si la esculta aguantará tanta cuesta, si podremos reconstruir ese tejado.
Oigo con vuestros oídos cada concierto (noite de primitive§genuine rock'n'roll!!), huelo con vuestras narices el aroma único, característico de cada ciudad, pueblo, aldea, mar y montaña que visito; uso vuestros brazos y vuestras piernas para encaramarme a las ramas de los árboles (las árbolas, femenino, en portugués) y acordarme mucho, mucho, de vosotras.
Y pienso que cuando vengáis a verme, vamos a poder disfrutar de todo esto sin la nostalgia esta tan tonta que se me enreda entre el útero y la garganta y que me abraza tan fuerte.
Qué suerte la vuestra...
PD: NsK Leonor, te echo mucho de menos. Dile a los titos que cuando vengan a verme te traigan a visitarme, esta ciudad está hecha pa tí...
PPD: No cuelgo fotos porque los ordenadores de la Facultad tienen muy escondido el puerto USB (qué cateta me siento!)
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1 comentario:
Te debía uan visita, bueno, tan acumulada estaba que quizá ya se hubiese fisionado y subdividido en cien o más "debes". No nos pudimos ver en Madrid ni tampoco en Almería en el Espantapitas... bueno, la vida ya nos va debiendo una birrita bien fría, o lo que bebas. Y a esa te invita el Titto Trifi.
Ya te debí haber dicho hace meses que me alegro un montón, y repito, (porque este editor no me deja poner negrita) UN MONTÓN de que te hayas lanzado a soltar las historias que giran en tu cabeza, tierras que recorren tus pies y los corazones que disfrutan de tus peripecias. Gracias por seguir ahí, gracias por seguir. Gracias por. Gracias.
Besos ;)
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