Vaya, casi un mes desde la última entrada. Entre los jantares de Natal, las festinhas de despedida, las Navidades en sí y la vuelta a la rutina, se me ha ido pasando el mes sin dar noticias...
Resumiendo, las noticias son: cervecitas, sidras, champanes y vinachos. Besos, abrazos, despedidas, reencuentros. Idas, estancias, venidas. Pequeños perritos, perrita pequeña y gatas desquiciadas. Aprender portugués, olvidar portugués y vuelta a aprender portugués... Este ha sido mi mes.
Ahora que ya estoy de vuelta en el que por ahora es mi sitio, he vuelto a encontrar un prisma diferente.
Los primeros días de 2008 en Coimbra estuve un poco ausente, en mi nube particular. Desde allí arriba lo podía observar todo un poco mejor.
Y me dio por pensar... Si no me hubiesen dado la erasmus, si no hubiese venido a Coimbra, si nunca hubiese caído na Rua da Matemática: existiría el 40?
Es como lo del árbol que si cae cuando no hay nadie cerca, hace o deja de hacer ruido.
Tal vez sí que existiesen, o eso pensarían ellos.
Existiría Jerez si Isaías no hubiese vivido con nosotros? Qué sentido tendría Suances sin Gorka en Granada? Qué sería de Almería sin Antonio, de Antonio sin Ramsés, de Ramsés sin Neska, de Neska sin mí, de mi sin vosotros???????
Todos existís porque yo os doy un sentido. Yo existo porque le dais sentido a mi vivir.
Por eso, cuando se juntan los kuarentões alrededor de la mesa de jantar, y hablan, bromean, deciden, ríen, gritan, juegan; yo me río flojito, porque no saben que antes de mí no tenían lugar en el mundo. Y algún día les diré que yo, antes de ellos, era otra cosa parecida a lo que soy hoy, pero que no tenía nada que ver.
Ahí queda eso. A pensar un ratito...
PS: Hace un par de noches, me quedé encerrada en unas pestañas. Los párpados que sujetaban dichas pestañas se fueron con el chico que posee dichos párpados, pero yo aún estoy presa de aquella bolita negra del centro de sus ojos... A lo mejor me enamoro un poco...
martes, 15 de enero de 2008
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2 comentarios:
Pues io creo que tu alegoría del arbol que cae, en relación a si consideramos que hace ruido o no (dependiendo de si oye alguien) se asemeja bastante a una de los problemas primigenios de la humanidad: Que es antes si el huevo o la gallina, el referente o su signo. Esta analogía que acabo de hacer no es más que una excusa (aunque quizás tenga una cierta justificación respecto al tema que comentabas) para citar a Jean Baudrillard en "Cultura y simulacro", libro que te recomiendo encarecidamente... (si eres capaz de leertelo entero, es que no eres persona): (habla sobre un mapa y el terrotorio que representa, como simulación/signo y su referente) "Hoy en día, la abstracción ya no es la del mapa, la del doble, la del espejo o la del concepto. La simulación no corresponde a un territorio, a una referencia, a una sustancia, sino que es la generación por los modelos de algo real sin origen ni realidad: lo hiperreal. El territorio ya no precede al mapa ni le sobrevive. En adelante será el mapa el que preceda al territorio -PRECESIÓN DE LOS SIMULACROS- y el que lo engendre, y si fuera preciso retomar la fábula, hoy serían los girones del territorio los que se pudrirían lentamente sobre la superficie del mapa.[…]"
emmm, y después de esto... que quieres que te diga yo xDDD
Un besikO, Laura!
Así da gusto filosofar!
Gracias rey, un besico salado...
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