martes, 7 de agosto de 2007

De cabeza!

Hace meses, hablando con una de las piezas fundamentales del puzzle de mi vida, comenté que me encanta saber que sigo siendo la misma que hace unos años, aunque me consuela saber lo mucho que he cambiado.
A pesar de la pinta de contradicción que tiene tal afirmación, es una de las verdades más verdaderas que de mi boca han salido.
¿Para qué sirven los miedos si no es para crear los corajes?
¿Qué función tienen las dudas si no es la de establecer certezas?
Son las paradojas el aliño de la ensalada de la vida.
Los ensayos conducen a los errores y los errores al atino, lo que me impulsa a volver a ensayar, a errar, a atinar...
¿Cómo voy a levantarme si no me caigo antes?
Voy perdiendo miedos y ganando otros nuevos.
Voy a tirarme a la piscina de cabeza, y si está vacía ya juntaré mis pedazos como sepa. Tal vez no se quede como antes, entonces tendré una cabeza nueva, lista para el próximo batacazo.
Aprenderé a hablar, a callar, a andar, a correr según dicten las circustancias, a saltar muros, a esquivar las balas (de paja) y, cuando menos me lo espere, otra verdad me hará la zancadilla y vuelta a empezar.
Otra vuelta de tuerca, gira la rueda, y no termino de salir de la adolescencia.
¿Consistirá en eso la eterna juventud?

No hay comentarios: