miércoles, 1 de agosto de 2007

Centenario Scout


Tal día como hoy, hace 100 añazos, se hicieron las primeras Promesas Scouts de la historia.

Hace casi 17 añitos, yo fui a mi primera reunión scout.

Para celebrar tanta efemérides, me apetecía hacer un homenaje. He reflexionado acerca de lo que significa ser scout, de lo que ha supuesto para mí en mi vida y de la expansión del movimiento por todo el mundo.

He renovado mi promesa en silencio a falta de inspiración para redactar unos votos alternativos (me quedo con el "Prometo por mi honor y con la ayuda de Desi..." de Zulema), pero sí que es un buen momento para agradecer lo agradecible:

Para agradecerles a mis padres que, tal vez buscando sólo un poco de paz y reposo, nos metiesen en el grupo.

A Javi, mi Baloo de Boscos, que supo salir elegantísimamente del trance de responderle a una lobatilla de siete años lo que significaba la palabra "orgasmo", citando la definición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.

A Mariano, mi Bagheera, que me enseñó en su día (y sin saberlo) uno de mis mejores truquillos de seducción mientras esperaba a que Marta se comiese las lentejas.

A Miguel Ángel, mi jefe de Tropa, que cuando andábamos perdidos en un árido paraje del campo de Ciudad Real, cargó con las cantimploras de tooodos los troperos y se fue a buscar agua (para todos, ejem)

A mis Jefes de Tropa, Mª José, Mª Carmen, Jesús, Javi... que supieron entenderme y ayudarme cuando más lo necesitaba (Inolvidables pases de rama de Isaba 1996).

A esa pareja que supo que en La Alberca faltaba algo y puso todas sus energías en montar el G.S. Huella.

A aquellas personas que, sin haber sido scouts en la vida, se embarcaron en la aventura de llevar una Unidad Esculta, y hacerlo muy bien.

A los que sin conocernos de nada, confiaron en un Clan desamparado y ayudaron a crear un grupo de la nada de otros dos. Nunca unas cenizas dieron para tanto...

A todos mis compañeros de Mohowa, constancia y tesón hechos personitas, que invierten el tiempo que no tienen para que aquel sueño sea esta realidad.

A Exploradores de Murcia y a la Escuela Insignia de Madera, por orientarnos en el camino de educando a educador y estar ahí para lo que sea necesario.

Al Poseidón, mi grupo de Granada, al que le bastó una nota en el buzón para adoptarme sin condiciones.

A mis castores, ya lobatos, por enseñarme tanto, tanto...

A los chavales, por supuesto, ¿qué sería de nosotros sin ellos?

A los padres, por la confianza, por el apoyo.

A mis amigos scouts, de un grupo o de otro, por ser referente y ejemplo en los momentos más bajos.

Y, en especial, angelicos, a mis amigos no Scouts, que soportan horas y horas de anécdotas, explicaciones de metodología, funcionamiento y organización; y que casi (casi) no se quejan. Es más, a veces hasta preguntan...

Gracias a todas esas personas, y a las que me dejo en el tintero, por hacer de esta aventura una filosofía de vida.

¡Scout un día, scout toda la vida!


1 comentario:

Anónimo dijo...

hola lau¡¡¡
Me alegro cielo que en un dia especial para nosotros te acuerdes de mis votos jejejeje
La verdad tia tu tambien eres una persona que tienes un huequito de mi corasau....

besikos de tu garru
zulema