viernes, 28 de septiembre de 2007

Coimbra



Ya llevo tres días en Coimbra. Tres días de buscar casa y curro, de papeleo, de subir cuestas, de subir escaleras, de más cerveza, de otra caipirinha, de fiesta de Económicas, de fiesta de Farmacia…
Agotador.
Aún ando buscando una cuesta abajo. ¡No sé cómo se las apañan para no bajar nunca!
La ciudad es preciosa. Óptima para estudiantes. El menú cuesta 1’95€, la cerveza 0’70€. Los pisos son un poquito más caros y algo más cutres.
Mi facultad no está en lo más alto del todo, lo cual es un consuelo, pero para ir a Relaciones Internacionales y a la Facultad de Letras, que es donde se imparte el curso de Portugués, tengo que subir trescientos millones de cuestas y ciento veinticinco escalones (a lo mejor he contado alguna cuesta de más, pero el dato escalera sí es real). Creo que el carricoche va a ser un engorro en esta ciudad…
Lo mejor: aquí no hay ley anti-tabaco. Se fuma en todas partes, en los pasillos de las facultades, en el mercado (qué mercado más bonito!!), en todos los bares…
Y la gente. Nunca he visto tanta gente guapa por metro cuadrado. Después de los portugueses, lo que más hay son brasileiros y españoles.
Este mes es entero de fiestas. La bienvenida de los Caloiros, que vienen a ser lo novatos. Llevan a los pobres por las calles haciendo burradas, angelicos míos. Todo el día haciéndoles perrerías, pero por los pelotazos que se agarran creo que se lo pasan en grande.
Ayer ya conocí a un grupo de portugueses, pero hasta entonces sólo había conocido murcianos (Alcantarilla, Alhama, Librilla, Bº del Carmen), españoles en general y brasileiros.
Buscando piso conocí a un chico encantador al cuadrado, que me invitó a entrar a su casa, y a cenar, y a unas cerves en el bar de al lado. Toda la cena estuvo su gato en mi regazo (ya sabéis lo que eso significa, miau!) Será cuestión de ir practicando la lengua portuguesa… Aprendí más anoche en tres horas que en los tres días que llevo aquí.
Estoy tanteando el terreno para ver el futuro de la Maleta, me dicen que aquí no va a cuajar mucho, que la sociedad no está preparada. A éstos los preparo yo en cuatro reuniones, van a ver.
Lo de ser Erasmus es un grado. ¡Qué bien nos tratan! El finde que viene hay una fiesta en Lisboa de todos los Erasmus de Portugal. Me da un poco de miedo, pero tengo que superarlo ;) Además, la gente se vuelca cuando ve que te cuesta entender lo que dicen, todo son facilidades.
Concluyendo: que me lo estoy pasando en grande, que lo mejor siempre está por llegar, que cómo iba yo a imaginar que Portugal era esto, que Coimbra necesita un teleférico, o por lo menos un ascensor como el de Arangoiti.
Y que os echo de menos, así que, por favor, un poquito de organización, y prontito para acá, que vais a flipar cuarto y mitad.
Os quiero corazones!!

lunes, 24 de septiembre de 2007

Caminito a Coimbra

Hace un par de semanas que salí de Murcia. Si todo sale bien, mañana por la mañana amaneceré en Coimbra.
Mis días en Granada, un lujazo. Las Niñas (y el Niño) de Jerez (y alrededores) me acogieron en su casa durante una semana. Aida, Carmen, MariaJo, Germán y el recuerdo de María hicieron de su casa la mía, de su sofá mi cama y de su salón mi cuarto. Para mí fue un placer poder compartir con estas personas mis últimos días en la ciudad. Muchas gracias a todas por todo!!
Cuando ya estaba decidida a ir a Portugal, María llamó desde Jerez para decirme que Eduardo Galeano daba una charla en Cádiz esa semana.
Me faltó tiempo para plantarme allí, y aquí sigo, una semana después.
Tanto la familia de Isaías (Cuqui, MariCarmen, Esperanza y Sara) como los padres de María (Emilio y Antonia) se han ocupado del último detalle para que me sienta lo más cómoda posible, y lo han conseguido con creces!
Por otro lado, los Niños, mis Niños, se han encargado del área lúdico-festiva, y obviamente, se les ha dado muy bien...
Y entre unos y otros, lo que han hecho es que me cueste un montón decidir cuándo me voy de aquí. Qué difícil juntar las ganas y arrancar!
Lo que es seguro es que vuelvo, como muy tarde para las Motos. Y entonces se van a enterar las cucarashas, los delfines y los caballitos de mar... Mmooo... Ay Omá!

Ya colgaré algunas fotos de estos días, ya os hablaré de Galeano y ya, lo próximo que escriba, será desde Coimbra... (Si no me paro en el camino!)

lunes, 17 de septiembre de 2007

LaBeRiNtO



Bueno, de siempre se ha dicho que cada tema con su loco, y de temas está el mundo lleno, pero locos no hay menos, así que... Me ha dado por los laberintos.


De nuevo las jornadas de EcoAldeas me nutren y enriquecen. De éste, entre mucho más, me llevo el plano del laberinto, y la llave.


Nos encontramos un puñaíto de personas, cada una el nudo de su tela. Tejiendo el hilito, Ariadna nos había cosido las unas a las otras.


El laberinto, la vida.

Entras y sigues tu camino. Porque es el único que puedes seguir.

Giras en cada recodo, sigues la recta cuando se tercia. A lo largo del recorrido encuentras a gente, hasta la curva en la que la pierdes. El centro se aproxima cada vez más, hasta que comienza a alejarse para volver a estar ahí, al alcance de tu mano. Otro giro, la persona que antes caminaba a tu lado te llega de frente y de improviso. Otra vuelta, el centro más lejos; constancia, tesón, y siempre se llega al final.

E igual es el retorno: vericuetos, Minotauros, Ariadnas, altos, bajos, tú, los demás, cerca, lejos, hoy, mañana...

La salida. La meta. La vida entera en siete vueltas, y vuelta.


Juntos salimos, cogiditos de la mano, siguiendo la cuerda.


Y cualquier día, en cualquier giro, volveremos a encontrarnos de frente.


Yo mientras, semilla que brota, crece y da frutos, voy a ir regando mi mundillo de piedras y de giros.
El primero, en el Sacromonte, en la puerta de la Cueva.
Próximo destino...
¡La vida entera!

¡La maleta!


Viajar sola tiene muchas ventajas, en concreto de conocimiento. Te conoces más a ti misma, das pie a conocer a más gente, a vivir situaciones inimaginables en otras circunstancias.
Viajar sola tiene algún inconveniente, y es que nadie te despide ni te recibe en las estaciones por las que pasas.
Y viajar de síndrome premenstrual hace que todo te importe un poco más.
Murcia-Granada.
Es un trayecto que he recorrido decenas de veces. Algunas de ellas han venido a despedirme, otras no. Pero siempre ha sido un destino seguro. Allí está mi casa, allí vive gran parte de mi gentucilla. Por allí paseo, compro, saludo.
Granada era un destino seguro.
Ahora Granada es sólo un paso hacia Coimbra. Una ciudad entera por ser paseada, cientos de personas a las que acabaré saludando, alguna tiendecilla en la que, algún día, pediré que me fíen.
Pero por ahora, Coimbra es territorio desconocido.
Murcia.
Había perdido mucho de lo que allí tenía. Hacía tres años que no pasaba más de cinco días seguidos en mi pueblo, y este verano he estado casi dos meses enteros (escapaditas aparte, claro).
Este verano he redescubierto mi pueblo. Y lo he disfrutado.
Ahora me voy de Murcia a Granada, caminito de Coimbra.
Dejo mucho en Murcia.
Dejo a Dilcia hecha una moza, a puntito de andar y hablar. Dejo a Musa “encantada de la vida”, con el útero relajadito. Dejo a María crece que te crece, la Niña Baobab, imparable ella. Dejo a Maki de transición hacia Ignacio, larva pasando a mariposa. Dejo el regustillo agridulce de los besos de Miguel. Dejo los momentazos de Salviterapia (¡me lo curas todo, cari!). Dejo a David y Doris criando conejos, o algo así… Dejo la ternura de Morales encerrada en ese cuerpecito de punkarra. Dejo a Pedro hecho todo un jefazo. Dejo dos metros cuadrados de césped aplastados por nuestros culos en el parque. Dejo treinta limones flotando en la fuente esperando a que NsK vaya a recogerlos. Y dejo arena de mi perra en cada rinconcillo de mi casa, que frita tengo a mi Concha…
Mucho dejo, y mucho me llevo.
Me llevo el útero cargaíto de bellos momentos. Me llevo el cariñico que han querido darme ataíto al cuello. Me llevo la magia en la punta de los dedos y la risa adherida a los mofletes. Me llevo lo lindo de la gente que me ha rodeado, me llevo todos los pantalones manchados de césped. Y me llevo el arte, porque cada cual sigue siendo el rey...

Y aún queda lo mejor, tooodo lo que voy a traer!!

Ea personitas, muchísimas gracias por todo. Sí, por todo.

Y nos vemos por la tela, en la próxima vuelta al laberinto...