Ya llevo tres días en Coimbra. Tres días de buscar casa y curro, de papeleo, de subir cuestas, de subir escaleras, de más cerveza, de otra caipirinha, de fiesta de Económicas, de fiesta de Farmacia…
Agotador.
Aún ando buscando una cuesta abajo. ¡No sé cómo se las apañan para no bajar nunca!
La ciudad es preciosa. Óptima para estudiantes. El menú cuesta 1’95€, la cerveza 0’70€. Los pisos son un poquito más caros y algo más cutres.
Mi facultad no está en lo más alto del todo, lo cual es un consuelo, pero para ir a Relaciones Internacionales y a la Facultad de Letras, que es donde se imparte el curso de Portugués, tengo que subir trescientos millones de cuestas y ciento veinticinco escalones (a lo mejor he contado alguna cuesta de más, pero el dato escalera sí es real). Creo que el carricoche va a ser un engorro en esta ciudad…
Lo mejor: aquí no hay ley anti-tabaco. Se fuma en todas partes, en los pasillos de las facultades, en el mercado (qué mercado más bonito!!), en todos los bares…
Y la gente. Nunca he visto tanta gente guapa por metro cuadrado. Después de los portugueses, lo que más hay son brasileiros y españoles.
Este mes es entero de fiestas. La bienvenida de los Caloiros, que vienen a ser lo novatos. Llevan a los pobres por las calles haciendo burradas, angelicos míos. Todo el día haciéndoles perrerías, pero por los pelotazos que se agarran creo que se lo pasan en grande.
Ayer ya conocí a un grupo de portugueses, pero hasta entonces sólo había conocido murcianos (Alcantarilla, Alhama, Librilla, Bº del Carmen), españoles en general y brasileiros.
Buscando piso conocí a un chico encantador al cuadrado, que me invitó a entrar a su casa, y a cenar, y a unas cerves en el bar de al lado. Toda la cena estuvo su gato en mi regazo (ya sabéis lo que eso significa, miau!) Será cuestión de ir practicando la lengua portuguesa… Aprendí más anoche en tres horas que en los tres días que llevo aquí.
Estoy tanteando el terreno para ver el futuro de la Maleta, me dicen que aquí no va a cuajar mucho, que la sociedad no está preparada. A éstos los preparo yo en cuatro reunione
s, van a ver.
Lo de ser Erasmus es un grado. ¡Qué bien nos tratan! El finde que viene hay una fiesta en Lisboa de todos los Erasmus de Portugal. Me da un poco de miedo, pero tengo que superarlo ;) Además, la gente se vuelca cuando ve que te cuesta entender lo que dicen, todo son facilidades.
Concluyendo: que me lo estoy pasando en grande, que lo mejor siempre está por llegar, que cómo iba yo a imaginar que Portugal era esto, que Coimbra necesita un teleférico, o por lo menos un ascensor como el de Arangoiti.
Y que os echo de menos, así que, por favor, un poquito de organización, y prontito para acá, que vais a flipar cuarto y mitad.
Os quiero corazones!!
Agotador.
Aún ando buscando una cuesta abajo. ¡No sé cómo se las apañan para no bajar nunca!
La ciudad es preciosa. Óptima para estudiantes. El menú cuesta 1’95€, la cerveza 0’70€. Los pisos son un poquito más caros y algo más cutres.
Mi facultad no está en lo más alto del todo, lo cual es un consuelo, pero para ir a Relaciones Internacionales y a la Facultad de Letras, que es donde se imparte el curso de Portugués, tengo que subir trescientos millones de cuestas y ciento veinticinco escalones (a lo mejor he contado alguna cuesta de más, pero el dato escalera sí es real). Creo que el carricoche va a ser un engorro en esta ciudad…
Lo mejor: aquí no hay ley anti-tabaco. Se fuma en todas partes, en los pasillos de las facultades, en el mercado (qué mercado más bonito!!), en todos los bares…
Y la gente. Nunca he visto tanta gente guapa por metro cuadrado. Después de los portugueses, lo que más hay son brasileiros y españoles.
Este mes es entero de fiestas. La bienvenida de los Caloiros, que vienen a ser lo novatos. Llevan a los pobres por las calles haciendo burradas, angelicos míos. Todo el día haciéndoles perrerías, pero por los pelotazos que se agarran creo que se lo pasan en grande.
Ayer ya conocí a un grupo de portugueses, pero hasta entonces sólo había conocido murcianos (Alcantarilla, Alhama, Librilla, Bº del Carmen), españoles en general y brasileiros.
Buscando piso conocí a un chico encantador al cuadrado, que me invitó a entrar a su casa, y a cenar, y a unas cerves en el bar de al lado. Toda la cena estuvo su gato en mi regazo (ya sabéis lo que eso significa, miau!) Será cuestión de ir practicando la lengua portuguesa… Aprendí más anoche en tres horas que en los tres días que llevo aquí.
Estoy tanteando el terreno para ver el futuro de la Maleta, me dicen que aquí no va a cuajar mucho, que la sociedad no está preparada. A éstos los preparo yo en cuatro reunione
Lo de ser Erasmus es un grado. ¡Qué bien nos tratan! El finde que viene hay una fiesta en Lisboa de todos los Erasmus de Portugal. Me da un poco de miedo, pero tengo que superarlo ;) Además, la gente se vuelca cuando ve que te cuesta entender lo que dicen, todo son facilidades.
Concluyendo: que me lo estoy pasando en grande, que lo mejor siempre está por llegar, que cómo iba yo a imaginar que Portugal era esto, que Coimbra necesita un teleférico, o por lo menos un ascensor como el de Arangoiti.
Y que os echo de menos, así que, por favor, un poquito de organización, y prontito para acá, que vais a flipar cuarto y mitad.
Os quiero corazones!!

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